miércoles, 27 de marzo de 2013

Dulces y coca-cola


¿Por qué todos buscan el amor? Yo quiero que me llenen de dulces de todo tipo, que aumenten mi hiperactividad, que me den coca cola aunque no pueda tomar…
Me canse de buscar esa relación perfecta donde el amor sea el punto de partida y la carencia de él se convierta en el fin. Ya no quiero ilusionarme ni coquetear, tampoco tener que conquistar. Ok seamos honestas hoy, nunca he sabido como conquistar. Es más, me pregunto aún cómo fue que “conquiste” a mis dos últimas relaciones, que vieron en mi que les pareció bonito, particular, simpático, que se yo, que se fijaron en mi. Fue mi madurez o la falta de ella, fue mi humor tan especial, tal vez fue el hecho de que soy como soy pero también tengo mis trancas y son grandes. No sé que hice pero tampoco quiero saberlo. Ya no.
El amor es lindo mientras dura y quizás ese es el problema. Nos acostumbramos a él pero cuando ya no esta no sabemos qué hacer. Todo se ve color de rosas y multicolor cuando tenemos una persona que nos quiera, nos ame. Pero cuando esas personas dejan de sentir aquello o más bien comienzan paulatinamente a cambiar sus sentimientos hacia uno, las cosas cambian también. Duele. Creo que no hay nada peor que un corazón roto mezclado con alcohol, cigarrillos y salidas locas por la noche. Pero ¿sabes? Lo bueno de un corazón es que no puedes seguir rompiéndolo porque ya alguien más lo hizo, y por más que lo intentes el daño ya está hecho y solo el tiempo podrá sanar, luego de un periodo de catarsis personal todo se va a solucionar.
Quiero una chica que me invite a salir, que me lleve un ramo, pero no de flores, sino que de dulces, de muchos dulces, o de zanahorias, como el guapo Ashton Kutcher (ok, soy lesbiana pero eso no me impide encontrarlo guapísimo!) le regala a Natalie Portman (Diosa!) en “Amigos con Derecho”. Que me den coca-cola aunque me la prohíban. Que me sorprenda. Que no sea la típica salida normal a un café, un restaurant, que innove. Quiero a una que este igual de loca que yo.
Pero ya no quiero amor. No. Hoy renuncio al amor, se sufre mucho. Y tal vez mi terapeuta tenía razón. Y yo también la tengo. Y ambos llegamos a la misma conclusión.
La vida es linda con amor, pero solo mientras dura y ese es el problema más grande. Todo lo bueno y lo malo trae fecha de vencimiento. Porque lo que un día amaron de ti, con el tiempo ya no lo toleran, ya no lo soportan y eso duele.

lunes, 25 de marzo de 2013

Historia de revista

Ella le había dicho que no porque no sentían lo mismo. No quería nada serio y prefería que lo de ellos se quedara así como estaba. Que se sentía 'cómoda', tranquila con su situación. Verse de vez en cuando, salir, bailar, conversar. Que ella sería su amiga y ya. Que ése era el único puente que podía haber entre ellos, porque el amor, el riesgo del amor, era muy grande y ella no estaba dispuesta. Que ya había sufrido mucho y que él era un buen chico. Que no quería perderlo. Que sería bueno que vieran a otra gente. ¿Qué es lo que te da tanto miedo? Le había preguntado él. O tal vez lo había pensado en voz alta y ella no había querido contestar. Caminaron un poco sin hablar. Ella miraba al suelo; él no recuerda bien qué miraba. No la abrazó como otras veces, ni le contó un chiste tonto antes de subirse al auto, ni le dijo "buena noches". Se despidieron fríamente, y ella pensó que él no volvería a llamarla. Que no querría saber nada, que seguiría con su vida como lo hace toda la gente. Como lo habían hecho otros antes que él. Cuando ella llegó a su casa, revisó su correo y vio que él le había mandado algo. Asunto: El pudor de decir las cosas.

Imaginé decirte éstas y otras cosas antes de dejarte en ese auto. Te las digo porque sé que corro el riesgo de no verte de nuevo y que eso sería mi mejor alivio en el caso de que no quisieras volver a verme después de estas palabras. Y ahora siento pudor. Pudor de que leas lo que escribí para ti, porque haya intentado pensar en argumentos para persuadirte cada vez que aparecías frente a mi cara mirándome. Yo te sonreía porque no podía hacer otra cosa. Porque una parte mía que estaba ahí, pensando en ti, se convertía en la vergüenza de saberme descubierto.

Pudor de que me veas, mirándote.

Pudor de que veas lo que hay dentro de mí cuando estoy y cuando no estoy contigo.

Cuando estamos y cuando no.
Cuando te adoro, porque mi corazón es como un perro grande, torpe e inconsciente de su tamaño, que ama sin límites y que mueve la cola cada vez que tú llegas.

Ten fe.
Tennos fe.
Tenme fe.

Ella leyó. Y volvió a leer. Se sonrió y luego sintió algo parecido a la emoción. Porque no estaba preparada para que le dijeran que sí de nuevo. Que alguien le pidiese que se atreviera, que saltara con él, que lo dejara estar ahí, con ella. Apretó el botón de respuesta y sólo escribió dos letras en aquel correo. Luego apagó el computador y la luz, y sintió cómo alguien la abrazaba desde el otro lado de la pantalla.

lunes, 11 de marzo de 2013

lol

Yo puedo hacer lo que quiera. Y si quiero abrir mis alas y volar, lo voy a hacer. Solo tengo que querer. Hace un año estaba empezando mis clases en UNIACC, feliz y emocionada. Las cosas eran distintas. Y fueron cambiando a lo largo del año, me arrepiento de hartas cosas y me gustaría haberlas hecho diferente porque tengo claro que hoy todo sería… diferente. 

Ni mejor ni peor, solo diferente. Y me gustaría que fuesen así las cosas.
Tengo un remezón y una mezcla de emociones difíciles de explicar.

Un día tienes tu vida lista, y te proyectas, pero al día siguiente, paaaf! Pasa algo y te cambia todos los planes. Me cargan hoy los planes. De toda índole. Hay que aceptar que él para siempre no existe, pocas veces el amor dura más allá de unos meses, años. La gente te ama, pero es mejor cuando te aman por lo que eres y no por lo que tienes o ellos piensan que tienes. Cometemos errores y a veces no aprendemos y debemos repetirlos.

 El corazón se rompe y puta que duele cuando pasa. Pero siempre hay que salir adelante. Abrir las alas y volar.

No sé donde estaré escribiendo esta misma entrada en un año más. Quien sabe si mis alas se abrieron y cruzaron océanos, o si me mude a la capital, o simplemente me quede aquí, viendo el sur crecer

miércoles, 6 de febrero de 2013

A veces las cosas no salen como uno quiere.
La inseguridad es algo natural del ser humano. 
La verdad es que hoy me siento insegura.
Me carga en realidad, me duele.
La seguridad es para los que no aman.
Tengo miedo y me da pena no poder decirtelo.
No sé como hacerlo, para hacerte entender.

lunes, 4 de febrero de 2013

n

Mañana cumplo 20 años.

Me da un poco de miedo por cambiar el carnet y todo eso. Pero tengo pena.
No son los 20 que esperaba ni que soñaba.
La vida no me sonríe y yo tampoco le sonrió a ella.
Nada es como lo esperaba.
No tengo animos de celebrar, no siento la magia y las mariposas raras que tenía hasta que cumplí los 19, ni siquiera encargué mi torta a tiempo. Creo que el 5.2.13 pasará sin pena ni gloria por mi vida. No va a ser un cumpleaños para recordar, es más, preferiré eliminarlo de toda memoria. Tengo pena y mañana estoy de cumpleaños.
Debería estar feliz y emocionada. No lo estoy.
Le perdí el sabor al cumpleaños, birthday narozeninam, filo con todo, filo con los 20, filo con el mundo.
Tengo pena, estoy perdiendo el rumbo, me estoy perdiendo a mi misma, estoy perdiendo todo.
Y nadie lo puede ver.

Son 20 años mañana y no me interesa cumplirlos

martes, 15 de enero de 2013

Escrito de una noche de verano


Desde mi ventana podía ver el río café avanzar a toda prisa y en el fondo de aquella linda pero nada apasionante imagen Santiago comenzaba a perder su sol que lo abandonaba para irse a Oriente, un leve frío acompañaba la tarde, la mesa estaba puesta, el vino en el refrigerador, el sushi en las fuentes sobre la mesa, todo estaba listo, solo faltaba ella. Era la primera vez que me venía a ver, en realidad era la primera vez que alguien entraba en mi departamento. Era celosa con mi privacidad, pero ella tenía algo que me hacía confiar, podía contarle toda mi vida sin temor a que me juzgará, no habíamos vivido lo mismo pero sentía como podía entender los hechos y pasajes de mi existencia.
Tenía puesto un vestido negro, lo había comprado en una tienda del centro, me encantaba y ella jamás me había visto con vestido. La verdad es que quería que fuese una noche especial, ella se lo merecía, nos merecíamos esa noche especial, ojala tuviésemos un buen rato, ojala que nada lo arruinará, deseaba con toda mis fuerzas que se quedará a pasar la noche aquí, conmigo. No buscaba sexo ni que hiciéramos el amor, solo deseaba dormir con ella, sentir su respiración, sentir el aire salir y entrar en su cuerpo, despertar y ver como las sabanas cubrían sus curvas, cubrían ese hermoso cuerpo que tenía.
Los pensamientos me mantenían perdida en la inmensidad de la ciudad, escuche de pronto que alguien tocaba la puerta. Debía ser ella, no esperaba a nadie más y pocos sabían donde vivía. Fui a abrir y efectivamente, ahí estaba ella, con un hermoso vestido azul y tacos, Dios que hermosa se veía. El contacto de nuestras miradas fue inmediato y un frío recorrió mi espalda. Pero era algo tan hermoso. Ella era tan hermosa. Se sentó en la mesa y comenzamos a comer. Amaba el sushi  y la amaba a ella, sonreí, la amaba y tal vez ella no me amará a mí, pero era feliz porque por primera vez amaba a alguien. No me lo había permitido y ella era la razón de tanta felicidad inesperada en mi  vida.
La primera vez que la vi, fue en una presentación que dio en una fiesta de la empresa de mi papá, lo que atrajo mí atención hacia ella fue su mirada y su sonrisa que juntas eran un pedazo de cielo en la tierra. Había ido para acompañarlo a él y a la familia, me quede hasta el final. Al verla bailar y sonreír me sentí tan bien. Y cuando me habló por primera vez, fue algo indescriptible, podía sentir como mi corazón latía con más fuerza.
Había pasado un mes desde ese día, pero como dijo un amigo, No importa el tiempo que pase, sino lo que pase en ése tiempo, y lo que había pasado era mucho, muchas emociones y sentimientos que jamás había sentido, cosas que nunca había vivido. Cuando ella estaba alrededor podía sentir que flotaba en una nube y todo estaba bien.
Terminamos de comer y colocamos la película que habíamos decidido ver, era una chilena que a ella le encantaba. Yo no estaba muy interesada, pero decidí darle una oportunidad, Santiago nos sorprendió con un poco de frío así que nos tapamos con una manta que tenía en mi pieza. Nos abrazamos y tomó mi mano. Se sentía bien.
El primer beso fue afuera de su casa, fue torpe y lleno de miedo, cuando nos acordamos nos da risa, las miles de caminatas como si fuésemos dos amigas que salen a dar una vuelta, pero sabiendo en el fondo que éramos algo más. Esas miradas cómplices, esas risitas nerviosas, lo que tengo le hacía falta, lo que tenia ella me hacía más completa.
Se nos hizo tarde, me miró, nos besamos, le pregunte si la iba a dejar, y ella replico diciendo que pensó que le pediría que se quede. Nos reímos, le pase uno de mis pijamas. Nos acostamos a ver televisión. Mi cama era grande, se acercó a mi pecho, apoyo su cabeza y yo la abrace. Nos quedamos así hasta que dormimos.
Antes de que pudiese dormir, le susurré al oído el Te amo más suave y callado de la vida, ella sonrío y cerró los ojos. Me abrazó, antes de que yo pudiese dormir, me dijo que también me amaba.
Fue la noche más dulce que he tenido, no necesitaba más que ella, éramos algo que el mundo tal vez no entendía pero no necesitábamos al mundo, eramos felices así